Cine tejeril: Lars y una chica de verdad

A la espera de una nueva entrega de sus erráticas aventurasEl tejedor recomienda un film:

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Si uno está dispuesto a suspender la incredulidad y comprende que se trata de un cuento con notables dosis de realismo mágico, entonces es muy probable que disfrute con Lars y una chica de verdad. Premisa: un tímido y católico veinteañero compra una muñeca femenina de tamaño real – “love dolls” se llaman en la ficción– y la trata como si fuera un ser humano, presentándola como su novia al resto de la comunidad.

Lo que sucede a partir de entonces juega constantemente con la verosimilitud. Más importante aún, opta sistemáticamente por la cara amable del asunto, prescindiendo de la negrura y perversidad de la locura, la soledad, la necesidad de afecto, los traumas infantiles… No quiere esto decir que la película carezca de hondura dramática, pero es evidente que el director, Craig Gillespie, privilegió los toques cómicos. El resultado es una obra amable, original y atractiva que se gana la simpatía del espectador con suma facilidad.

Ayuda la notable interpretación de Ryan Gosling, repleta de tics y sonrisas beatíficas, y un guión que, cuestiones de credibilidad aparte, está perfectamente medido y repleto de aciertos. De hecho, que esté todo tan bien resuelto es al mismo tiempo uno de sus mayores atractivos y su principal lastre. Con todo, es recomendable para asomarse a la sociedad occidental contemporánea mientras se pasa una entretenida hora y media.

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Lars y una chica de verdad es una de las más peculiares películas con escena tejeril. La escena en cuestión no es que sea especialmente reveladora: vemos a una mujer haciendo punto –parece estar tejiendo la manga de un jersey o chaqueta– y a otra ganchilleando. Hay una tercera que borda, dicho sea de paso, que también podéis ver en el fotograma superior. El protagonista las observa impasible y el arte de tejer es sólo un pasatiempo. Ni tan siquiera se menciona en los diálogos.

Hubiera quedado como un aspecto anecdótico del film de no ser porque Ryan Gosling aseguró en una entrevista que, durante las pausas del rodaje de dicha escena, las mujeres le enseñaron a tejer. Lástima que no precise si aprendió tricot o crochet. También afirmó que fue el día más relajante de su vida y que su día perfecto incluye tejer. Ese es el origen de las imágenes del actor con textos tejeriles añadidos que causan furor en la red desde hace varios años. En este post recopilamos diez de las más conocidas.

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Ver también:

 Ryan Gosling, el amante de las tejedoras.

Otras películas con escenas tejeriles:

La gran belleza.

Sobran las palabras.

Harry Potter y la cámara de los secretos.

La angustia de vivir.

 Jules et Jim.

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