Cine tejeril: Alas de mariposa

A la espera de una nueva entrega de sus erráticas aventurasEl tejedor recomienda un film.

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El de Juanma Bajo Ulloa fue una de las óperas primas más interesantes de los 90. Es también un sorprendente primer trabajo teniendo en cuenta que se trata del cineasta que logró repercusión internacional –y gran éxito en España– gracias a la surrealista comedia Airbag. Es más, Ulloa fue también quien filmó las brillantes secuencias de acción de Torrente 2. Pues bien, un director tan dotado para la comedia, para las escenas trepidantes, mostró en su primera obra una sensibilidad y un talento para el drama intimista igualmente admirables.

Alas de mariposa es un en ocasiones asfixiante drama que nos encierra en una casa para la que el término hogar no resulta apropiado. Una casa, eso sí, rodeada por un entorno que da la sensación de ser aún más amenazante. Incluso podría considerarse un film de terror –la música parece apoyar esa tesis–, dado que ese es el sentimiento que provoca en más de una escena con sus tenebrosos ambientes domésticos y los inquietantes personajes que lo habitan.

Ulloa presenta una historia de tintes trágicos, que sitúa a sus personajes –y a nosotros con ellos– en situaciones límite, que despiertan sentimientos extremos, contradictorios pero comprensibles. Una historia que roza el exceso con su quizá emotivo desenlace, pero que no por eso pierde nada de su efectividad cinematográfica. Lo hace, además, con un estilo narrativo que algunos considerarán pretencioso, pero en el que otros –entre los que yo me cuento–, verán una voluntad de personalidad autoral. Lo que todos reconocerán es su bienvenida ambición artística, el énfasis puesto en la forma y su saludable economía de medios: véase el excelente empleo del sonido para dibujar el personaje del abuelo o cómo nos cuenta y prepara el incidente central de la trama. Es, en definitiva, una prueba de que, a pesar de contar con un bajo presupuesto –la música es el elemento que más se resiente–, un cineasta talentoso puede emprender su debut con altas exigencias artísticas.

Finalmente, Alas de mariposa cuenta con un reparto excepcional y una de las más afortunadas decisiones de casting: el personaje protagonista es interpretado por dos actrices –una para la infancia, otra para la post-adolescencia– tan bien elegidas que la segunda de ellas parece ser realmente la primera tras haber crecido. Además, ambas poseen los ojos más expresivos que se vieron en una pantalla de cine desde Ana Torrent en El espíritu de la colmena. Y por supuesto, que participen Silvia Munt y el nunca lo suficientemente valorado Tito Valverde fue otra buena decisión. Sobre este último, de hecho, cae la compleja misión de aportar la dosis de ternura sin la cual el film hubiera resultado casi insoportable.

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La película también nos ha llamado la atención porque el personaje interpretado por Silvia Munt teje. En varias escenas la vemos haciendo punto con cierta soltura. Ninguna de ellas es especialmente relevante para el avance de la trama, aunque sí para la definición del personaje y la creación del particular ambiente doméstico.

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Otras películas con escenas tejeriles:

 El viaje a ninguna parte.

 Sexo por compasión.

 Qué he hecho yo para merecer esto.

 La vida en rosa.

 El milagro de P.Tinto.

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