¿Es el trapillo bueno para la escena tejeril?

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Trapillo es el término genérico que se emplea para clasificar todos los hilados realizados con tela. Nació como una forma de aprovechar los restos de telas y de reciclar las prendas en desuso. Actualmente, no obstante, la mayor parte de bobinas que se comercializan con la etiqueta ‘trapillo’ son producidas industrialmente. Este es, sobre todo, el fenómeno por el que nos interesamos en este post. Aquello que queremos analizar no es el empleo de tela para tejer sino el asombroso auge de la venta de trapillo: una cosa es el reciclaje doméstico y otra muy distinta el producto fabricado. De hecho, los proyectos que ilustran este post han sido creados con tela reciclada y todos nos parecen estupendos.

En España lleva al menos dos años siendo una de las mayores tendencias del ganchillo. No contamos con los datos de su aceptación en el resto del mundo, pero sí sabemos que en Portugal, por ejemplo, tuvo éxito unos años antes.

Aquí ha causado sensación: habrás visto los ovillos en prácticamente todas las tiendas de lana y de labores en general; proliferan los cursos en los que la palabra ‘trapillo’ se emplea como reclamo; protagoniza instrucciones y patrones; y, finalmente, cada vez son más las webs y blogs enteramente dedicados a este material.

Pues bien, en La Maison Bisoux nos preguntamos si esta tendencia es buena para la escena tejeril, así que hemos analizado sus principales ventajas y desventajas. Es evidente que a nosotros no nos entusiasman las bobinas de trapillo –por eso no los incluimos en la oferta de nuestra tienda online–, y este es un texto argumentativo en el que defendemos la tesis de que el trapillo no es muy beneficioso para la escena tejeril. Dicho esto, procuraremos ser tan objetivos como nos sea posible y sí expondremos sus virtudes. Al fin y al cabo, aquello que nos interesa en fomentar el debate pues no estamos seguros de que nuestro punto de vista sea el más acertado.

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VENTAJAS:

  • Los proyectos se tejen con rapidez, de modo que la satisfacción es casi inmediata.
  • Derivado del anterior: puede ser un buen material para iniciarse en el mundo del ganchillo, dado que se observa pronto el avance. L@s alumn@s pueden salir de su primer curso con un proyecto terminado.
  • Segunda consecuencia: puede ser una efectiva puerta de entrada a la comunidad tejeril.
  • Cuando se trata de trapillo realizado en casa, permite reciclar y aprovechar telas.
  • Es barato -ventaja que ha sido rebatida por la mayor parte de tejedoras consultadas, dicho sea de paso-.
  • Se pueden lavar en lavadora.
  • Habitualmente, una bobina basta para un proyecto: otro punto a favor de su bajo precio.

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DESVENTAJAS:

  • La mayoría de bobinas que verás en tiendas son producidas industrialmente, de modo que el componente ecológico del reciclaje se pierde.
  • Es necesario hacer bastante fuerza para tejer, por lo que puedes acabar con un considerable dolor de muñecas.
  • Suelen ser proyectos voluminosos que se tejen con agujas grandes, así que no son precisamente portátiles.
  • La creciente oferta de trapillo en tiendas arrincona a los hilados de mayor calidad o limita su presencia.
  • Como corolario de lo anterior, puede devaluar el aprecio por los hilados de calidad: con trapillo no se obtiene el mismo resultado.
  • La rapidez con la que se teje es uno de sus principales atractivos. No obstante, a largo plazo sus consecuencias pueden ser negativas. Si acostumbramos a las tejedoras noveles a realizar proyectos en poco tiempo, costará bastante más que luego se atrevan con propuestas ambiciosas que requieren de muchas más horas de dedicación.
  • Buena parte del encanto de tejer reside en el acto mismo de tejer. Emprender un proyecto largo nos ayuda a ser pacientes y favorece la relajación. Dicho de manera general, se trata de disfrutar del viaje y no tanto del destino.
  • El trapillo es adecuado para cestas, pufs, alfombras y proyectos de ese tipo, pero ahí debería acabar su alcance. Las prendas de trapillo corren un elevado riesgo de terminar en el cajón de los horrores tejeriles y, debido al peso que alcanzan, serían poco prácticas –un jersey de trapillo sería una buena armadura, por ejemplo–. En cuanto a los amigurumis de trapillo, mejor pensárselo dos veces si su tamaño es grande: al disminuir puntos puedes acabar con una luxación de muñeca.
  • Los cursos de ganchillo con trapillo en los que uno se va a casa con un proyecto tejido en un par de horas tienen su atractivo, es evidente. Sin embargo, también ese aspecto puede ser contraproducente. Da la sensación de que se pone el énfasis en tener algo que mostrar a los demás y no en aquello que debería ser esencial, esto es, enseñar bien a l@s alumn@s para que esto sean autónom@s cuanto antes.

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OTROS ASPECTOS QUE CONSIDERAR:

  • Lo esencial es el proyecto resultante, no el material con el que se teja.
  • Para algunos proyectos la tela es una de las mejores elecciones.
  • La estética de la tela puede tener su encanto, aunque sólo sea como contraste respecto a la lana.

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OTRAS OPINIONES:

Para que este artículo sea lo más completo posible y ofrezca diversas perspectivas sobre el asunto, hemos pedido a destacad@s tejedores/as que dejen sus opiniones por escrito.

Siona (fundadora de Madrid Knits y Labores en Red)
Mi opinión como tejedora es que el trapillo está bien para hacer algunos accesorios en ganchillo. En punto es un suplicio. Como todo en esta vida acaba cansando ver tanto trapillo y tan poca calidad en lanas últimamente. Lo dicho, no soy pro-trapillo ;)

Ana Tenorio (Home Made)
Primeramente hay ciertas aplicaciones como bolsos que quizás sea las que más abundan y las que menos apropiadas me parecen, sobre todo por el peso. Tampoco lo veo apropiado para prendas. Una chica me consultó el hacerse un cuello con trapillo y yo se lo desaconsejé. A los pocos días vino de nuevo y me dijo que tenía razón, que en cuanto salió por la puerta con él fue un suplicio llevar eso colgado del cuello y se lo quitó.

Sin embargo tiene muchas virtudes. Resulta muy creativo, resistente y de infinidad de aplicaciones:  alfombras, pufs, lámparas, cestos, para forrar piezas, hacer fundas para sillas… Todo lo que se te pueda ocurrir teniendo el cuenta el peso. Un ejemplo de ello son algunos de mis patrones en ganchillo XXL. En poco tiempo crecen las piezas y es muy satisfactorio. Hay muchas calidades y colores. Yo lo he utilizado para cantidad de cosas como en escaparatismo o incluso en la acción de los rederos.

Es un material como cualquier otro, excelente para tejer tanto a ganchillo como a calceta. Cualquier material es susceptible de ser tejido, lo importante es decidir bien la aplicación. Por descontado, otra característica de tejer en XXL en cualquier material es que resulta ideal para iniciación, pues el punto se ve muy claramente y se entiende mejor. Es quizás duro de trabajar pues por un lado implica agujas de mayor calibre y por otro el peso. Dependiendo de la pieza, en alfombras por ejemplo, no la puedes trabajar sobre tus piernas como si fuese una manta, je,je, has de trabajarla directamente en el suelo. Implica un trabajo ya no solo de las manos sino de todo el cuerpo en piezas grandes y también otra forma de tejer, pues no puedes coger igualmente el gancho o las agujas de calceta.

Nani (Fíos e las)
El trapillo, como todo, tiene aspectos positivos y aspectos negativos. He intentado justificar de la mejor manera posible todo lo que digo.

Lo bueno:
– Cunde mucho, en un par de horas puedes tener una pieza completa.
– Ha llamado la atención de muchos no-tejedores que se han iniciado con el trapillo y los ha convertido en tejedores de otras fibras
– Es un gesto ecológico, dado que son fibras de deshecho de la industria textil, está hecho con trozos de jerseys y camisetas.
– Como está de moda se vende muchísimo, todo lo relacionado con el trapillo (bobinas, patrones, agujas, ganchillos…) es rentable.
– Cubre un vacío de los grosores de las fibras, hasta la llegada del trapillo apenas había materiales pensados para trabajar con aguja/ganchillo del 15/20. De hecho me aventuro a augurar que la cuerda va a desbancar al trapillo, porque con el mismo grosor es más ligera y el acabado es más bonito en líneas generales.

Lo malo:
– Es una locura que una fibra de deshecho cueste entre 5,50€ los 800 gramos.
– Como es una fibra de deshecho no se pueden elegir colores y no conservan las tintadas en el tiempo.
– Tampoco hay una etiqueta completa en el que te indiquen los metros exactos de la bobina, ni la aguja que hay que utilizar.
– Trabajarlo no es agradable, como es tan grueso cuesta hacer cada punto, digamos que el proceso de tejido no es divertido.
– El trapillo pesa muchísimo, una vez trabajado a ganchillo puede convertirse en arma arrojadiza.
– Dadas sus características no es una fibra polivalente, no puedes hacer, por ejemplo, prendas de vestir con trapillo (no es el material más adecuado), solo sirve para cosas de casa.

Pablo Navarro (Patrones Trapillo)
Como sabéis, nosotros hace poco lanzamos nuestra web de trapillo en la que compartimos patrones, al igual que hacemos en Patronesamigurumi.org pero con trapillo. Así que nuestra opinión sobre este material es más que buena, nos parece que los artículos creados con trapillo son realmente vistosos y rápidos de hacer, y además no es necesario tener grandes conocimientos para crear cosas bonitas.

Eso sí, tiene sus pros y sus contras. Los productos que se pueden crear están limitados a cosas de casa como alfombras, tapetes, cestas, cojines, pufs… o bien complementos, sobre todo bolsos. Es un material reciclado, por lo que tiene un carácter ecológico, lo cual muchas veces no se corresponde con su precio, en ocasiones excesivamente caro.

Otro de los principales inconvenientes es su peso. Es verdad que no se puede crear ropa con este material, ya que es muy pesado. Nos referimos a ropa de vestir, sin embargo se pueden crear disfraces u otras prendas puntuales, ya que quedan muy graciosas.

Y, por último, la desinformación que hay con respecto a grosores, metros de bobina, elasticidad, colores,… Si estuviera todo clasificado sería más fácil, ya que en ocasiones cuando cambiamos de hilo no casa con el anterior, al igual que el tema de la elasticidad del material, que puede hacer que se curve el tejido según lo que aprietes las puntadas.

En conclusión, creemos que el mundo del trapillo está por explotar todavía, por la facilidad con la que se trabaja y porque la imaginación de los usuarios que suben sus creaciones a sus webs y blogs no tiene límites.

Mel (Gallimelmas e Imaginancias)
Yo creo que el trapillo es bueno para la escena tejeril. Es un material que ofrece un amplio abanico de posibles aplicaciones XXL, como ya lo hicieron, lo hacen y lo harán las cuerdas de colores, y que permite ir aumentando la lista de futuros proyectos y nos anima a experimentar. Si bien mal usado, mal tejido y en labores que requieren del uso de un hilado de menor grosor, el trapillo queda tosco. Pero la culpa no es del material, sino del tejedor.

Por ejemplo, el grosor y la textura del trapillo permite ver muy bien los puntos, algo que es ideal para los que se inician en el ganchillo ya que aprenden con facilidad los distintos puntos, los aumentos y las disminuciones, y a contar. Sin embargo, una mala elección de la aguja puede fastidiar por completo una labor, haciéndola tediosa y dificil de tejer si la aguja es menor de lo que necesitaríamos y afeándola y llenándola de agujeros si es mayor. Siempre tenemos que tener en cuenta que al ser un material grueso todos los defectos y errores que se cometen con otros hilados y que pueden disimularse en algún momento, con él se exagerarán.

Esto también puede trasladarse al proyecto que vayamos a realizar. El trapillo, en general, pesa y su fibra es gruesa, es ideal para proyectos para el hogar, desde cestas, cojines, maceteros, fundas de banquetas, pufs, hasta alfombras…, y cuanto más sencillo el punto que empleemos más bonito queda. Los proyectos laboriosos, con calados y puntos complicados, no lucen como lo hacen con otras fibras. Existe un trapillo de menor grosor, trabajable con aguja del 8 y del 10, que sí que puede usarse para bolsos, cinturones, collares, complementos… Incluso puede tejerse usando sólo una hebra para aligerarlo, pero siempre teniendo en mente el peso de la fibra.

También está el hecho de la variedad de composiciones que podemos encontrar según la bobina. Desde el 100% algodón que tiene una textura dura, seca al tejer y que es poco moldeable pero que es ideal para piezas que necesitas que tengan estabilidad, hasta el 100% nylon o lycra que es suave, agradable, maleable, pesa menos y que se puede usar en proyectos  que requieran un acabado más “flojo”.

Como con todas las cosas en este mundo es importante pararse, observar, pensar y sobre todo encontrar la manera correcta de tejer, ya sea trapillo, lana, algodón, etc…, para conseguir sacar todo el potencial del proyecto y del material. Tejer, pero sobre todo tejer bien, es el encuentro armonico entre la aguja correcta, el material adecuado y el proyecto ideal :)

Clara Montagut (Paseando hilos)
En mi opinión, el trapillo es un material muy interesante para tejer, por su textura (que varía dependiendo del género con el que esté hecho, algodón, elástico, gasa…etc), por lo variado de las técnicas (ganchillo, punto, macramé, tapiz..) con las que se puede tejer y sobe todo por los colores. Al ser un producto heho cn base de tela teñida o estampada, la variedad de tintados es mucho mayor que con la lana o la rafia que están mas limitadas. El inconveniente principal que le veo es su peso en el producto final, viendo limitado su uso ( a mi gusto) para complementos sencillo o para el hogar. Dado que actualmente esta viviendo un boom, otra cosa que me extraña es su alto precio que no se corresponde con la demanda. Cosas de estar de moda.

Josep Mestres (Crochetmestres)
En primer lugar, nunca he trabajado el trapillo, no me llama la atención y mi trabajo está por el momento un poco lejos a que se lo pueda aplicar. Alguna vez lo he mirado para probar a hacer algo, un abrigo por ejemplo, pero su peso me ha hecho desistir. Quizás algún día encuentre alguna fibra que no pese tanto y trate de hacerlo, pero en general y por el momento no me interesa.

Creo que es una buena forma para que la gente que nunca ha tejido empiece a hacerlo y quizás es una buena manera de que luego sigan haciéndolo, que descubran que hacer algo con tus manos es muy gratificante y saludable para tu mente. Cualquier cosa que una persona pueda hacer con sus manos debería ser merecedora de respeto por mucho que no nos guste. Naturalmente me refiero a cosas positivas y constructivas.

Laura Gómez (propietaria de la tienda Nido de Abeja)
Marchando mi más humilde opinión sobre el trapillo, como usuaria del material y también como vendedora.

El trapillo ha traído una auténtica revolución al mundo del craft. Ha sido el causante del acercamiento de muchísimas personas que no tejían al mundo del ganchillo y las labores. Es un material con muchas ventajas: es fácil de tejer, por su grosor permite hacer cosas muy rápido, como todo lo que se teje es muy grande resulta muy “llamativo” y es muy barato (ya que al venir de materiales de deshecho de la industria textil en su proceso sólo necesita el bobinado y la distribución). Pero son justo esas ventajas las que han traído inconvenientes al compararlo con otro material. Obviamente, una lana buena va a costar mucho más que una bobina de trapillo (primero porque no es un deshecho; segundo porque, si es buena, sus fibras serán naturales; y tercero, porque como no suele haber lanas tan grosísimas como el trapillo, siempre se va a necesitar más cantidad de ovillos para hacer algo grande).

Yo descubrí el trapillo hace unos 4 años en Holanda. Me llamó mucho la atención este material en su uso para tejer cosas para la casa (cojines, alfombras, maceteros…). Cuando abrí Nido de abeja no tuve ninguna duda en que quería vender este tipo de material (ya que no se encontraba en ninguna tienda de la ciudad). En esos inicios vendía las bobinas de Sacocharte (que fueron los primeros y los que para mí lo han hecho mejor tanto a nivel de calidad como en lo que a difusión se refiere en esta revolución). Me llegaban bobinas súper bonitas aunque ya existía el problema de no poder elegir colores o que fuesen tiradas limitadas. Traía frita a las pobres chicas de Sacocharte porque yo sólo quería vender boninas lisas y de colores que me gustasen. Poco a poco fueron apareciendo más marcas y, con ellas, una pseudo-guerra de precios con la que me resultaba difícil competir vendiendo Sacocharte. Cada vez más tiendas en Barcelona empezaron a vender trapillo. Llegaron las bobinas de Castelltort (que costaban como 3 veces menos que las de Sacocharte: aunque la calidad fuese bastante inferior, la mayoría de las clientas sólo se fijaban en su precio). Compré estas bobinas un par de veces pero no me gustaron nada, así que me pasé a Trap-art. La moda siguió creciendo y tuve unos meses de ventas locas de trapillo. Todo el mundo quería trapillo y cada vez destiné más estanterías de la tienda a vender este material. Dejé de pedir sólo colores que me gustasen para traer de todo (brillos, animal print y estampados que yo nunca hubiese comprado para mí, y aun así se vendían.) Y me limité a satisfacer únicamente las necesidades de ese público que sólo quería trapillo. Empezaron a abrir tiendas especializadas en ese material, lo que me hizo tener que entrar en su política de precios y producto. Cada vez más trapillo, cada vez más barato.

Y, de repente, un día justo antes de mis vacaciones de verano, miré a las estanterías y descubrí que Nido de abeja había dejado de ser lo que yo quería que fuese (una tienda en la que vender materiales un poco difíciles de encontrar, de buena calidad y, sobre todo, de los materiales que yo compraría) para convertirse en una tienda de trapillo. Ese día me dí cuenta de que tenía que hacer un análisis. Analicé la clientela y me di cuenta de que en esos últimos meses, a pesar de tener más ventas, la gente que venía a comprar sólo compraba ese material y nada más. Mis clientas fijas ya no compraban trapillo. Y vi claro que esas ventas producto de la moda no me pertenecían porque ese no era mi target.

Decidí no venderlo más a pesar de sacrificar ventas porque tocaba pensar con el corazón y no sólo con el bolsillo. Esa misma semana fui a comprar té a granel a una tienda de mi barrio y ví que vendían bolsos de trapillo. ¿Bolsos? ¿En serio?… Porque fundas para tetera, cubretazas o posavasos hubiese tenido un sentido en una tienda de té. Pero, ¿bolsos? Así que fue lo último que necesitaba para llegar a mi conclusión de que tenía mucho sentido vender trapillo cuando casi nadie más lo vendía en Barcelona. Pero ahora que hay trapillo en todas las mercerías, en grandes ferreterías y en todos los chinos, tocaba dejar pasar ese testigo a otros.

El trapillo está siendo una de las modas más grandes en el mundo de las labores. Un boom mucho más grande que el que fue el macramé hace años. Un boom con miles de cosas buenas por estar acercando tanta gente al mundo del craft, pero también es una especie de arma de doble filo ya que como pasa con todas las modas existe saturación en el mercado. Hay bolsos de trapillo tejidos en todo tipo de tiendas: desde tienditas de barrio, hasta las mas pijas de la ciudad, pasando por cadenas como Natura. Sus precios van desde los 10 euros a los 80 euros, y la única diferencia es el canal de venta y que la persona que los haya tejido valore más o menos su tiempo y su “arte”. Y esa valoración del tiempo y de la creatividad de cada uno es lo que diferenciará el producto por encima de todo y marcará la diferencia entre “crafters” y “no crafters” en la burbuja craft.

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NUESTRAS CONCLUSIONES:

Parece poco aventurado afirmar que el trapillo ha sido beneficioso para animar a más personas a aprender ganchillo. En cierto modo, ha sido una prolongación de una tendencia tejeril que la engloba, aquella que privilegia los proyectos de grandes dimensiones tejidos con agujas ídem. No, no es que haya furor por los tamaños grandes, lo que ocurre es que se tejen más rápidamente.

Ahora bien, cabe preguntarse qué enfoque del ganchillo ha fomentado y si se ha convertido en una versión tejeril de una sociedad que exige resultados inmediatos –y con el menor esfuerzo posible, claro está– y en el que lo importante es aparentar. Los cursos llévate-a-casa-lo-que-has-hecho-en-un-ratito- quizá sean una de las más claras manifestaciones de ese estilo de vida.

Como con casi todas las modas, sólo el paso del tiempo permitirá analizar si el trapillo es o no bueno para la escena tejeril. Entonces sabremos si se trata o no de una burbuja en el seno del ganchillo y qué porcentaje de las personas atraídas por este fenómeno siguen tejiendo y, más importante aún, acaban realizando proyectos de mayor envergadura con hilados de calidad.

Ya conocéis nuestra postura y la de las personas consultadas. Ahora nos gustaría que este post fuese el punto de partida de un interesante debate sobre el tema. Leeremos con atención vuestra opinión si tenéis a bien dejarla en el apartado de comentarios.

Otros artículos:

 Tejer en tiempos de guerra.

 Tejer en la literatura.

 ¿Haces amigurumis? A mí es que el sushi no me gusta.

 La máquina de tejer que Nintendo nunca comercializó.

28 comentarios en “¿Es el trapillo bueno para la escena tejeril?

  1. Qué buen artículo, enhorabuena, me ha parecido interesantísimo. Y estoy muy de acuerdo con vuestra postura, es cierto que es bueno que surjan estas cosas que hacen que más gente se acerque a este mundo, pero las modas avasalladoras también pueden hacer daño. A mí personalmente no me atrae demasiado, aunque quizás sea porque lo que de verdad me vuelve loca es un hilado finito, unas agujas de número bajo y un buen patrón para un chal lleno de calados. :-)

  2. Desde luego no es para mí, ni el material, ni el proceso de tejido, ni el resultado… Reconozco que hay cosas hechas muy bonitas, pero no me atrae. Y cuando lo he probado un poco he terminado con dolor de dedos.

  3. Supongo que como casi todas las tejedoras que llevamos algún tiempo tejiendo no soy fanática del trapillo, pesa mucho, duelen las manos cuando tejes mucho tiempo, y se pierde el placer de ir a la tienda a toquetear ovillos de diferentes calidades cuando quieres comenzar un nuevo proyecto…. pero reconozco que a través del trapillo se están acercando much@s no tejedores a este mundo. Personalmente, de este verano conozco a 6…. de las que al menos 4 se están pasando a las lanas e hilos gracias a haberse visto atraídas a este mundo por el trapillo.
    A sí que supongo que soy protrapillo para mostrar las maravillosas posibilidades del tejido y poco a poco ir atrayendo a esos nuevos tejedores a la calidez de los hilados tradicionales.

  4. Es una moda y su exito se basa en lo facil y poco creativo, no requiere demasiado esfuerzo y ademas distrae el tiempo necesario para poder lucir la manualidad, para mi es mas una manualidad que una labor. Para gustos los colores, desde luego, pero a mi definitivamente no me gusta el trapillo. Y aunque no venga a cuento, permitidme decir que tampoco me gustan las fofuchas.

  5. ¡Hola! Hace tiempo que sigo vuestro blog y nunca me había parado a comentar nada, a pesar de que me parece de lo mejor que hay por internet.
    Este artículo me ha gustado mucho, me ha parecido muy interesante. ¿Trapillo? A mí nunca me ha llamado la atención, el ganchillo en sí ya me parece una técnica lo suficientemente “rápida” sobre la que ver resultados. De hecho, aprendí a hacer ganchillo en una época en la que necesitaba tejer cosas rápidas y el punto me resultaba aburrido y lento. Hace unos años descubrí las lanas naturales y aprendí a valorarlos a ambos, el ganchillo y el punto, porque no sólo disfruto con las prendas acabadas, sino con el proceso gracias al color y tacto de la lana.
    Tengo un par de agujas de ganchillo y punto del número 12. La de ganchillo sí la he usado para tejer con trapillo, reciclé un par de camisetas que estaban para tirar y me hice un asa para un bolso, pero hasta ahí he llegado. Las de punto ni siquiera las he usado con trapillo, se me hubieran caído los brazos del peso…pero sí con lana, y he de decir que fue lo más incómodo que he tejido en mi vida, a pesar de aligerar considerablemente el peso de la labor.
    No conozco a nadie que se haya iniciado en el ganchillo o punto a través del trapillo, mi hermana de hecho se aburrió pronto, y se pasó a grosores normales, y ahora le encanta sobre todo porque se lleva la labor en el autobús al trabajo.
    Seguid así, hacéis un trabajo muy bonito.

  6. Hace muchos años llegó a mis manos una camiseta veraniega hecha con tiras de tela cortada, mucho más fina que el trapillo y cuyo resultado era de lo más aparente. Cuando llegó la revolución del trapillo y todo el mundo andaba como loco con el mismo….recordé esa camiseta. Lástima que no recuerde de quien era, porque visto lo visto, era de un auténtico visionario. :)

  7. Me ha gustado muchísimo este post. Es de lo más interesante que he leído últimamente. En mi caso como ganchillera relativamente reciente (llevo apenas dos años haciendo ganchillo de forma asidua), el trapillo es un material que no me resulta atractivo para nada. La primera vez que vi un bolsito en una tienda hecho con este material, me resultó mono, pero la magia se esfumó al cogerlo y comprobar lo que pesaba.
    Además, el hecho de que haya pasado de ser un material reciclado a fabricarse de forma industrial, le quita lo que yo considero que era el objetivo fundamental que es aprovechar las prendas que ya no usamos y convertirlas en algo que alargue su uso.

      • Eso de que se fabrica de forma industrial no es del todo cierto, pues el trapillo que se vende en las tienda es reciclado de desechos textilies de las fabricas de telas, poco son los que se pueden permitir usar trapillo fabricado expresamente con tintes específicos y gruesos específicos como Fina Badia u otros diseñadores Internacionales, y esta gente vende sus labores a unos 200€ la pieza, pues si quieres tener una paleta de colores permanentes de trapillo tiene un precio muy caro. es más si los fabricaran industrialmente no costaría tanto conseguir colores como el verde, el naranja, etc.

  8. Yo no soy muy aficionada al trapillo por no decir nada. Para mí, el trapillo está bien para hacer cestos (básicamente es lo único que he hecho y reconozco que para tener mis lanas encima de la mesa de trabajo van muy bien) y cosillas para casa. Creo que el tiempo dirá si el trapillo ha sido beneficioso para toda la comunidad tejeril o no, pero para mi, aparte de que no me relaja nada, es muy limitado. Y no puedes pasarte la vida haciendo bolsos y cestas, o alfombras.

  9. Holaaaaa !!! nos ha parecido genial el articulo !!! Muchos no lo saben pero La Böcöque empezó hace más de diez años con un par de pendientes de ganchillo !! ( cuando la palabra crochet apenas se utilizaba !! ) y nos encanta que reivindiquéis la acción de tejer en si misma y con la finalidad de disfrutar mientras se avanza en un proyecto :-D
    Hace un par de añitos dimos un curso de iniciación a la creación de complementos de ganchillo y nuestra experiencia fue un poco decepcionante, tanto que no hemos vuelto a aceptar dar ningún otro taller !! ¿ por que ? pues porque era muy frustrante ver que la mayoría de las personas tenían más interés en terminar la pieza a toda costa ( y ya sabemos lo que eso supone … puntos sueltos, puntos hipermega-apretados y demás expedientes X ) que en aprender la técnica y disfrutar de la actividad…
    Utilizar trapillo para algunas piezas, si se disfruta del trabajo, nos parece estupendo, pero si sólo se elige este material por su rapidez ya no nos gusta tanto, pero las modas es lo que tienen !! y lo bueno es que las verdaderas amantes de este mundo seguiremos optando por la variedad de materiales e hilaturas para nuestras piezas :-D
    Particularmente nunca olvidaré el primer tapete de ganchillo en color amarillo pastel ( si, si , amarillo pastel ) que tejí en la adolescencia con el patron de una revista de labores !! y la satisfacción varias semanas después cuando lo vi terminado encima de una mesita :-D
    Un saludo para todos !!!

  10. Hola! Me gusta vuestro post, pero hay algo no se explica, yo conoci el trapilho en Portugal hace 5 años, se vendia a 1 euro el kilo, me parecio interesante, diferente, cuando regrese empeze a investigar en Barcelona si podia encontrarlo, y entoces descubri que era un desecho, realmente el nombre en castellano es Orillos, pero comercialmente se ha aceptado el nombre portugues. Yo era estudiante de arte textil, y hablando con un profesor me comento que este material proviene de las fabricas de tintado, en catalunya en la parte de Mataro, hay fabricas que se dedican a tintar y estampar rollos de tela, para fijar el color estiran las piezas de tela por los laterales, y al sujetar se quedan unas marcas (por eso aveces encontramos agujeritos, cola rotos), se considera una tara, y cortan los laterales de la pieza, cuando lo descubri empeze a visitar fabricas, y me explicaron que lo tiraban e incluso que pagaban a empresas que hacian gestion de residuos, y empeze a llevarme material a casa, me lo daban gratis, 1 año y poco mas tarde se dieron cuenta del filon que era y empezaron a venderlo (muy caro para mi gusto despues de verlo en la fabrica en containers). Creo que es un material de reciclage, pero por el precio que tiene lo venden como un hilado normal. Creo que es interesante y llamativo pro que esta sobrevalorado.

  11. Buen post :)
    Me gusta probar todos los materiales y tambien el trapillo, pero cada uno tiene sus aplicaciones, y las del trapillo son limitadas. Que no esten estandarizados los grosores tampoco ayuda. Sí que le veo sentido a crear algo reutilizando una camiseta :)

  12. Como todo en este país, cuando algo se pone de moda empieza la especulación. Tengo 29 años y recuerdo ver trapilho toda mi vida en Portugal, y como bien explica Mevasevateva es un material de deshecho, por eso, lo más común es comprarlo al kg, a precios irrisorios (lo he llegado a comprar a 80 céntimos el kg) e incluso si te molestas en ir a preguntar a fábricas textiles incluso te lo regalan/aban, pero claro, si lo comparas con los precios de Barcelona, donde he llegado a ver trapilho a 7 euros, es algo escandaloso. En cuanto a sus usos, lo tradicional/habitual y desde mi punto de vista adecuado, por el tipo de material que es, es trabajarlo en telar para hacer alfombras, desde luego que una alfombra hecha a ganchillo puede quedar mucho más bonita, y estoy totalmente de acuerdo en que es genial para hacer cestas y otros artículos para el hogar, pero lo que está claro es que, es muy importante la imaginación, he visto reciclar trapilho de formas muy inteligentes, obviamente también he visto aberraciones y cosas tremendamente antiestéticas, pero hay que decir que una persona que tiene mal gusto, lo tiene tanto para un material como para otro, se puede hacer la cosa más fea del mundo con la mejor lana del universo, así que, no creo que el trapillo sea el culpable de nada, creo que es la gente que se lanza rápidamente a las modas del mínimo esfuerzo y si puedes especular con ello pues mejor todavía. Me da pena ver como la gente consigue transformar algo útil y ecológico en algo especulativo y kistch.

  13. Muy buen articulo, yo hace 25 año empecé con el ganchillo-crochet y sigo con el, nunca he trabajado el trapillo pero desde que me pidieron mi opinión tengo un gusanillo dentro, es más ya se que material voy a utilizar, bueno trapillo trapillo no es exactamente pero si es tejido, un saludo

  14. Hacia muchos años que no tejía, ni con agujas de media ni de ganchillo, pero este invierno me dió por las bufandas tubulares, hice cuatro que me sirvieron para regalos navideños. Un día cuando fuí a la tienda de labores a reponer lana, ví una cestita muy alegre que me llamó la atención, la dependienta me explico que se trataba de una labor de trapillo, nunca lo había visto y como ya no tocaba tejer lana me decidi por probar. Busqué tutoriales por internet y a fecha de hoy he tejido dos carteras de mano, un bolso, una panera, cuatro cestos de distintos tamaños y ahora estoy haciendo un puff. Realmente engancha, tal como habeís comentado,por la rapidez en que se teje, pero también he de decir que se cogen, por lo menos en mi caso, unos dolores de cervicales y brazos , que no veas, sobre todo tejiendo el puff. Supongo que el secreto es tejer poco a poco y no querer acabar en dos horas, por las ganas de verlo terminado al momento. Ah…. no penséis que tengo la casa decorada totalmente con trapillo, la mayoría de lo que he tejido ha sido para regalar, dos de los cestitos con asas sirvieron para obsequiar a recien nacidas, tejidos en rosa bebe,que después rellene con ropita y complementos para la ocasión. Los bolsos, mejor pequeños por el peso, pero hay trapillo especial para aligerarlos. Así y todo no renunciaré a los tejidos nobles. Un saludo

  15. aqui en mexico donde se puede comprar el trapillo, ya sea en el d,f, o estado de mexico, gracias

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