Diario de un tejedor 18: desembarco en Ravelry

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Era inevitable y finalmente ha ocurrido: me he creado una cuenta en Ravelry, la mayor comunidad de tejedores del mundo. De hecho, posiblemente sea también la más numerosa del multiverso, aunque seguida muy de cerca por Ravellini, la comunidad tejeril del Planeta de Agostini.

Ya he subido los proyectos que os he ido relatando en El diario del tejedor y he dejado listo mi perfil, de modo que podéis mandarme solicitudes de amistad pues yo con mucho gusto las aceptaré. Sólo si queréis, claro. Pero por favor, hacedlo, que eso de tener pocas amistades en las redes sociales está muy mal visto. De lo contrario tendré que hacerme un amigo imaginario:

–    Hola, ElTejedor.
–    Hola, amigo imaginario.
–    He visto tu último proyecto.
–    ¿Ah, sí, y qué te ha parecido?
–    Hombre, no está mal, pero no es mi estilo.
–    ¿No te ha gustado?
–    Pues no, no mucho. Me parece poco original y se nota que te has saltado más de un punto.
–    Es que soy principiante.
–   Llevas un año siendo principiante, por lo que veo. Además, sales fatal en las fotos, no te favorece ese corte de pelo y no sabes conjuntar la ropa.
–    Caray, para ser un amigo imaginario, no me apoyas mucho.
–    ¡Eh!, que una cosa es que yo sea imaginario y otra que deba decirte lo que quieres oír.

¿Veis?, por eso es mejor que no tenga un amigo imaginario: no consigo imaginarlo siendo amable. Y encima seguro que él acabaría por ser más popular que yo. Ya tuve un amigo imaginario de pequeño que nunca me invitaba a sus fiestas de cumpleaños y encima me quitó la novia.

Ver los ocho proyectos juntos, eso sí, ha sido una interesante experiencia. Me ha permitido observar mi evolución como tejedor durante mi primer año. Al principio el simple hecho de tejer ya me hacía ilusión y me importaba poco el proyecto en cuestión. Dejaba que Ángela me guiara. Progresivamente, en cambio, me ha sido interesando cada vez más la parte del diseño, de modo que tejer se ha convertido en el trámite que debo cumplir para verlo terminado. Al principio yo tejía enteramente los proyectos; luego mi querida profesora Ángela tejía las partes más complicadas –así fue con las dos propuestas de ganchillo, alias ‘la técnica para la que mi cerebro no está preparado’-; finalmente, en el más reciente, las manoplas pianísticas, fue ella quien tejió las prendas finales. Yo monté los puntos y empecé la faena, pero en vista del lamentable resultado delegué en ella rápidamente. En adelante, o bien emprendo proyectos más sencillos o seguiré centrándome en la parte del diseño, cosa que cada vez me atrae más.

Para terminar, debo reconocer que llevo tiempo impresionado con la cantidad de información que ofrece la comunidad y lo bien organizada que está. Además, la web es una maravilla de programación, así que debo felicitar a sus responsables. Lo único que echo de menos es mayor presencia musical. ¡Si ni siquiera existe el himno de Ravelry! Bueno, sí existe uno, aunque se creó varias décadas antes: El bolero de Ravel(ry).

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[Episodio inicial]

6 comentarios en “Diario de un tejedor 18: desembarco en Ravelry

  1. Tan divertido como siempre. A tu amigo imaginario, que le den morcilla malagueña, que eres muy bienvenido a la comunidad tejeril más grande.

  2. ¿Y? Leí casi todas las entradas de tu diario, me entretuve mucho, me reí, comenté, pero… ¿En los meses siguientes qué pasó? ¿Aprendiste a tejer como la mejor vieja de agrupación comunitaria (mis respetos a ellas) o abandonaste el binario derecho-revés?

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