Diario de un tejedor 12: mi primera clase de ganchillo

Sí, ya sé hacer (un poquito de) ganchillo. Esta es una actividad tan retro y, a la vez, tan de moda, que automáticamente me convierte en un moderno. Bueno, lo sería de no ser por mi alergia a las gafas de pasta y, peor aún, porque no tengo móvil. En fin, nadie es perfecto.

Ángela tuvo a bien darme una clase de ganchillo. Dado que hasta entonces sólo había tejido punto, al principio me sentía extraño teniendo una sola aguja. Pero pronto me empezó a gustar porque la aguja, según me dijo mi querida profe, se debe coger como si se tratase de un bolígrafo. Y en eso sí tengo práctica. Ya que no he cumplido mi sueño de ser escritor, al menos puedo ser el primero en escribir mis memorias con una aguja de ganchillo. Además, -inicio espacio publicitario- me gustó tejer con las agujas Clover Ganchillo Suave, cuyo diseño ergonómico no conoce igual en el mercado, y que podrás encontrar en La Maison Bisoux, la tienda que yo siempre recomiendo -fin espacio publicitario-.

También montar los puntos me pareció más sencillo que con el punto y hacer ‘cadeneta’ no tiene mucho misterio. Pero sí, ya me ha advertido mi profe tejeril que la cosa se va complicando y que no me haga ilusiones. De hecho, siempre me ha parecido que realizar amigurumis tiene mucho mérito: supongo que para empezar me mantendré en el ámbito bidimensional.

(Recordando mi bigote tejido)

Por lo demás, las sensaciones al aprender ganchillo son muy parecidas a las que experimenté al aprender punto. Fue como la primera clase práctica de conducción, en la que te asombras de que la gente realice todos esos movimientos sin dificultad alguna cuando tú sufres severos problemas de coordinación. Volví a preguntarme cómo es posible que la gente ganchillee mientras habla o ve la televisión. Tras esta primera clase, los ganchilleros me parecen una especie evolucionada de superdotados con poderes inalcanzables. Ya iré mejorando y, por supuesto, os lo iré contando.

Por otra parte, dado que sé tejer y ganchillear, paso a formar parte del club de los ambitejedores. Sí, ya sabéis, si escribes con las dos manos eres ambidiestro, de modo que si tejes con las dos técnicas, debes ser ambitejedor, ¿no? Propongo fabricar chapas: “Ambijetedor”. Seguro que tiene éxito en reuniones familiares. Claro que no sé qué hago presumiendo de ambitejedor, pues tejo muy deficientemente con ambas técnicas. En todo caso, soy “ambitorpe”, pero de eso no tiene que enterarse nadie.

En breve, mi primer proyecto ganchillero, que ya está en marcha.

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[Episodio inicial]

9 comentarios en “Diario de un tejedor 12: mi primera clase de ganchillo

  1. Osea que estás “enganchadillo” pues bienvenido al mundo ganchillil, ya irás comprobando que es muy agradecido, no sé te caen los puntos, puedes hacerlo de cualquier posturita , es puro juego de muñecas , te va a encantar seguro cuando empieces con el “circulo mágico” etc,,,, je je je

  2. Interesante entrada!! Estoy deseando ver el proyecto con el que te está iniciando la maestra.

  3. Cuanto me alegro veras que divertido es,muchisimas felicidades y bienvenido al mundo del ganchillo,besos
    tejedoras jerezanas

  4. ¡Me gusta la idea de las chapas! :)

    Ya verás, el ganchillo es muy divertido, a mi me gusta mucho y me resulta algo más fácil que el punto. Claro que, es lo primero que aprendí.
    ¡Suerte en la nueva aventura!

  5. Yo también deseo aprender! Quiero hacer algo más que trencitas con ganchillo!

  6. Ya hace tiempo que echaba de menos una nueva entrega de tus peripecias tejeriles, Santiago.
    Me siento identificada porque, al igual que tú, de ganchillo, sólo sé hacer la cadeneta, pero, al menos cuentas con toda una experta, Angela, que seguro te enseñará con todo el cariño del mundo.
    Por cierto, por extraño que parezca yo también formo parte de esa especie rara en peligro de extinción, la que todavía no ha caído rendida a los encantos publicitarios de los móviles…

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