Diario de un tejedor 2: presentación

En la primera entrega de este diario, os conté mi objetivo: aprender a tejer. Esta segunda entrega, preludio de mi primera clase, la dedicaré a eso tan cortés que es presentarse y, también, a desarrollar algo más mis motivos para tomar esta decisión que me ha sorprendido incluso a mí.

Ángela ya se presentó hace un tiempo, de modo que me toca a mí. Soy Santiago Tadeo Cervera, nací en 1983 y desde entonces llevo luchando con mi timidez. Este diario, de vocación exhibicionista, forma parte de mi terapia auto-impuesta. Soy licenciado en Comunicación Audiovisual y poseedor del título de Grado Medio de música, especialidad piano, y de un título de Máster en Música, por la Universidad Politécnica de Valencia. El cine y la música, como habréis adivinado, perspicaces lectores, son dos de mis mayores intereses. He rodado algunos cortometrajes que es preferible que no vean la luz, durante un tiempo tuve un grupo de música con un amigo, he escrito obras de teatro más o menos divertidas, participé en la creación de audiovisuales para una ópera de Morton Feldman, he cantado en coros y siempre lamentaré no haber podido tocar en una orquesta sinfónica. Una vez toqué en el Palau de la música de Valencia, y ese es el punto culminante de mi carrera como pianista, cosa que no dice gran cosa de mí, lo sé. Olvido algo, seguro, pero será por un buen motivo.

Estos son los trabajos que he realizado, en orden cronológico: barman en un horrible parque de ocio inglés; vendedor de globos y mercadotecnia varia en Disneylandia París; camarero en un restaurante español; pinchadiscos en clubs de buena parte de España, pianista en una sala de Granada y periodista musical. Actualmente soy director de contenidos de la web Acid Jazz Hispano, uno de los responsables de la tienda La Maison Bisoux y alumno del Máster para la formación del profesorado de secundaria. Me encanta el ciclismo, los gofres, el cine de Woody Allen, la quietud de las noches y el realismo mágico. Hablo seis idiomas, pero bien sólo el español, y ni siquiera estoy completamente seguro de eso. Dispongo de bicicleta propia, buena presencia (salvo por las mañanas) y don de gentes (y plantas).

Tejer es una suerte de tradición familiar, al menos por parte materna. Mi madre me contó que mi tatarabuela, de la que no fui contemporáneo, ganó un concurso gracias a unos calcetines tejidos sin costuras. Mi bisabuela, que murió siendo yo muy pequeño, hacía punto y encaje de bolillos. Mi abuela solía hacer punto y ganchillo. Uno de mis últimos recuerdos de ella es verla en el sofá, tejiendo, y quejándose porque se equivocaba. Pero no, no era una queja caprichosa. Tenía Alzheimer y fue una de esas raras ocasiones en las que la enfermedad parecía darle una tregua, en las que hablaba con un resto de lucidez, en las que se daba cuenta de cómo se había deteriorado su salud. Era una queja amarga, angustiosa, imagino que como la que sentimos en las pesadillas en las que no podemos correr, o nos cuesta mucho caminar o realizar cualquier actividad cotidiana. Mi abuela, meses antes de morir, no podía ya tejer sin equivocarse, y posiblemente fue la última vez que se dio cuenta.

Mi madre, interesada por menesteres más intelectuales, apenas si ha tejido, pero sí he tenido la suerte de llevar alguna bufanda creada por ella y más de una vez la he visto con las agujas en la mano. Mientras escribo esto, de hecho, está tejiendo un cuello para mi hermana con una de nuestras hermosas lanas 100% Purewool Fingering. Finalmente, mi novia, Ángela, es la mayor experta en punto y ganchillo que conozco. [Aviso para Freudianos: cuando la conocí y me enamoré de ella no tenía ni idea de que tejiese]. En fin, las mujeres de mi vida tejen o han tejido, la técnica ha estado presente en todas las generaciones, y dado que mi hermana, de momento, no tiene intención de aprender, me toca a mí asumir la responsabilidad de perpetuar tan inofensiva tradición.

Pero no, para qué negarlo, esa no es la razón, nunca me han importado nada las tradiciones familiares. La razón por la que quiero aprender a tejer, además de las cuestiones prácticas ―como poder encargarme mejor de la tienda―, es acercarme aún más Ángela, que sienta que puede compartir conmigo una de sus mayores aficiones. De no ser por ella, si no fuese a darme ella las clases, de ningún modo se me ocurriría adentrarme en este mundo lanero que, muchas personas me lo han advertido ya, es peligrosamente adictivo.

Muchas gracias a tod@s por los ánimos. En la próxima entrega os cuento las impresiones tras mi primera clase.

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25 comentarios en “Diario de un tejedor 2: presentación

  1. Te digo y lo repito lo tuyo es describir con el lenguaje liso y llano muy bien!!..Pero lo que habla muy bien de ti, es adentrarte al mundo de los reveses y derechos por amor a Angela,que su nombre lo dice todo,es un verdadero angel,pues te ha convencido a tejer,sin presiones ni tapujos,solo viendola con mirada de arrobo…Suerte mataor!!!!

  2. Al margen todas tus aficiones y profesiones, eres un interesante escritor tienes ¡ chispa! y eso es muy de agradecer,sobretodo en estos tiempos de penurias.Las mujeres de tu vida son muy parecidas a las mujeres de la vida en este pais donde a través de sus hilos y lanas y los seriales de la radio han soñado con otra vida y han creado un mundo alrededor de ellas llena de imaginación y precisión.
    ¡Adelante! sigue con este diario de experiencias y no pierdas la oportunidad de creae con tus lanas , que dicho sea de paso son maravillosas.

    Un placer segir vuestro blog

  3. Me había perdido la primera entrada, pero ya no me pierdo ni una más. No sólo porque me interese el tema (como a muchas, a mí también me encantaría que mi chico me dijese un día las palabras mágicas: “enséñame a tejer”), sino porque además es que está tan bien escrito que da gusto leerlo!!

    ¡Suerte con las lecciones!

  4. Que buena presentacion y que lindo escribes. Confieso que hace poco los descubri y estoy fascinada con el blog.
    Bienvenido a esta sana adiccion del tejido!! Saludos

  5. Te deseo suerte y paciencia, con ambas cosas serás un gran tejedor.
    Feliz Año a los dos.

  6. Bienvenido Santiago, ¡por fin te pongo cara! “conozco” a Angela hace años, antes de que ninguna de las dos estuviéramos enganchadas a las agujas.
    Creo que voy a hacer que mi marido, de alguna manera insospechada por ahora ya que es de los “raros” que no enciende el ordenador absolutamente para nada (con decirte que no tiene ni e-mail …) empiece a seguir tus peripecias tejeriles.
    A ver si en breve estoy yo también enseñándole esta afición que pasa de generación en generación y que espero no se pierda nunca.
    Si, engancha, pero engancha de manera natural, sin dolor … Así que de nuevo ¡bienvenido Santiago!
    Un abrazo,
    SIONA

  7. waw! Tienes varios dones, escribir es uno. Y qué decir? Tal para cual pareja! Angela es una divinura de persona , y me animo a decirlo así a miles de kilómetros de distancia, y me huele que tú eres la mitad perfecta para ella.
    No te imaginas el placer que da cuando alguien a quien quieres tanto aprende contigo algo tan especial, tan ancestral y creativo como el tejer, a mí me pasó con mi hijo. A partir de ese momento se afianza algún lazo indescriptible y es genial. Que disfrutes mucho tu primera clase, besazo a tu profe linda!

  8. Otro pequeño comentario…mi hijo tejedor también se llama Santiago, y aunque ahora se dedica a la Ingeniería Eléctrica ama la música y supo tener su grupete y disfruta enormemente del jazz.

  9. ¡¡Qué bonito, Santi!! Tanto la redacción, como el motivo. Un besazo enorme para los dos… a este paso creo que yo también me uniré a la adicción!

  10. Encantada de conocerte y de leerte. Bienvenido al fabuloso y adictivo mundo de las agujas! Ya que tienes una profe que es un sol y que te has lanzado a este reto, prueba tanto el tricot como el ganchillo, dos técnicas diferentes pero no por ello incompatibles. Dos besotes desde BCN

  11. Que lindo que aprendas a tejer !.. ( ademas la profe debe ser maravillosa)
    Mi esposo y tu , tienen unas cuantas cosas en común por lo que cuentas..
    El también aprendió a tejer ..pero no le fue tan bien ,.. se aburría con facilidad..
    Suerte con tus primeras clases!!

  12. A mi me has emocionado con el final del texto; el motivo que te ha llevado a empezar a tejer. Tu novia tiene mucha suerte contigo, y no lo digo porque empieces a tejer por acercarte aún más a ella, sino por tu forma de quererla!
    Felicidades, chicos!

  13. Encantada de conocerte
    Si todo se te da tan bien como escribir seguro que te saldran unos trabajos preciosos
    Encantada y gracias por ponernos un poquito de tu vida todos no somos tan valientes

  14. Un placer conocerte, y espero que no abandones semejante empresa, he leido ya tu segunda clase, me ha divertido mucho pero has puesto en palabras todo lo que siente una/un principiante. Como terapia sirve para canalizar stress, rabietas, frustraciones, amor, alegria y euforia a traves de las falanges, y ademas de todo te queda una prenda…no es genial?
    Tenes muy buen humor, eso ayuda muchisimo!…Mi marido hace flycasting y arma el mismo sus propias “moscas” para pescar, no se si sabes lo que es, pero son muy pequeñitas y elaboradas, con plumitas, mostacillas, hilos muy finos…. aun asi su “machismo genetico” no le ha permitido aprender a tejer, huye despavorido cuando se lo propongo y yo me muero de la risa de ver su cara! . Te deseo mucha suerte, esperare ansiosa el proximo capitulo.
    Si quieres pasar por mi blog, adryteje.blogspot.com , a la derecha esta el Decalogo de la tejedora, de la cual soy autora, esta hecho con mucho humor, pero creo que tiene mucho de cierto.

  15. Ya verás, ya. Un día se empieza por curiosidad y luego no se puede parar. Pero es genial, relajante. Espero que lo disfrutes y que no dejes de contarnos tus aventuras de tejedor.

  16. ¡¡¡Me encanta como escribes!!! Me emociano cuando hablas de tu abuela, mi madre tambien tiene Alzheimer moderado, me enseño a tejer desde que podía sujetar las agujas y desde entonces no he parado de tejer, el próximo mes cumpliré 65 años. Te hecho jerseys a mis hermanos (soy la mayor), a mis sobrinos, a los hijos de mis amigas y ahora a los hijos de esos hijos. Para mi existen dos vicios: la lectura (desde hace dos años tengo carnet de biblioteca) y tejer; cuando estudiaba -allá por el año mil- lo hacia tejiendo a la vez..
    Ya me he guardado tu blog en mis favoritos para seguirte en tus pinitos del tejido.
    Un abrazo.
    Mercedes

  17. Muy bien eso de aventurarse a “mundos femeninos”, ya verás como engancha. _Compartimos profesión!! No me pierdo los capítulos y avances…

  18. Me ha encantado leerte. Cada día me gustan más las historias familiares dónde aparecen casualidades, gustos comunes, a veces cosas casi mágicas.
    Soy una ganchillera ecléctica y vaga y ya me encantaría asistir a alguna clase con Angela, pero estoy muy lejos. Pero si, me doy cuenta que necesito clases para aprender algo porque me he quedado en algo muy básico
    Un abrazo, voy a seguir leyendo :)

  19. Supe de ti gracias a un post en una pag. de amigurumis q a la vez tenía un link a otra pag. q a la vez tenía el link para tu diario jejeje ^_^ imagino a esta altura ya estaras bastante avanzado pero seguiré la lectura. Es emocionante q t interesaras x aprender yo misma aun estoy en ese proceso y definitivamente es increiblemente adictivo

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