El realizador Roni Kleiner es el director de este maravilloso anuncio que emplea la animación de manera tan inteligente como atractiva. La premisa es muy sencilla: un hombre y una mujer, ambos vestidos con prendas tejidas, se besan. Justo en ese instante, diversos elementos de la ciudad empiezan a recubrirse de lana. Una suerte de ‘ciudad enlanada’ instantánea. Por lo visto, es un anuncio para Castro Yarn, pero no sabemos qué ha ocurrido con esa marca pues no hemos encontrado rastro alguno de su existencia. En cualquier caso, el anuncio sí es una preciosidad que merece la pena ver.
Por cierto, ¿no os ha recordado al anuncio de Gas Natural? Lo podéis ver aquí por si no lo conocéis.
Doug Guildford es un artista canadiense, de Toronto, que ha dedicado buena parte de su obra a la pintura. No obstante, durante la primera década del presente siglo se interesó también por el ganchillo. Fue entonces cuando inició una segunda línea artística compuesta por esculturas de ganchillo tejidas a partir de materiales reciclados. Uno de los más recurrentes materiales son los restos de redes de pesca, de ahí que él denomine a sus esculturas ‘redes’. Hemos seleccionado tres de sus obras: una asombrosa escultura, titulada ‘Wasp’ (2002), y dos misteriosas obras que tituló ‘Doily’, ambas del 2003.
Cierra el post este breve vídeo dedicado a su obra en el que figuran imágenes de numerosas de sus creaciones.
Durante Noviembre del 2012, la Ecole cantonale d’art de Lausanne (ECAL) tuvo la oportunidad de mostrar sus creaciones en una exposición denominada Low-Tech Factory. Fue una selección de máquinas concebidas por los estudiantes de la escuela, producidas durante un curso impartido por los diseñadores Chris Kabel y Tomás Král. Una de esas máquinas es una asombrosa mecedora-máquina de tejer. Los movimientos de balanceo de la mecedora son los que activan el mecanismo de la máquina de tejer, de modo que mientras uno descansa está tejiendo un sencillo gorro. ¿Qué os parece el invento?
Architecture In Helsinki es una banda australiana que en el 2007 publicó un álbum titulado Places Like This. Uno de los temas incluidos en dicha referencia es Like It Or Not, para el que encargaron un videoclip al director Josh Logue. El resultado es una fascinante obra audiovisual enteramente creada a partir de los bordados de Megan Whitmarsh. Esta vez no añadiremos nada más: simplemente, disfrutad de esta maravilla. Además, la música no está nada mal.
Vanessa Chan es una artista que estudió en el Savannah College of Art and Design y que, como trabajo de graduación, realizó un cortometraje de animación mediante stop-motion. Lo curioso del proyecto es que los personajes son amigurumis, un profesor y su hija, que protagonizan una tierna historia. Además, los títulos de crédito y uno de los elementos de la escena están bordados sobre fieltro, de modo que se trata de una laboriosa animación.
Taylor Swift es una artista estadounidense que inició su carrera discográfica en el 2006, aún adolescente, con un álbum homónimo que tuvo cierto éxito. En adelante ha realizado una transición de promesa del country a estrella del pop -también para adolescentes, dicho sea de paso-, transición que culminó con su disco del 2012, Red. Pues bien, en este último trabajo figura un tema de dance-pop, We Are Never Ever Getting Back Together, cuyo videoclip nos ha llamado la atención. Musicalmente la pieza no es gran cosa, es pop contemporáneo de manual repleto de lugares comunes y mínimo riesgo artístico. Normalmente, nunca hubiera tenido su lugar en La Maison Bisoux. Sin embargo, aún así lo ha logrado por su videoclip. Nada más empezar vemos un amigurumi y en la primera escena observamos que las paredes están recubiertas con un papel que imita una trenza tejida. ¿El ganchillo y el punto se empiezan a colar en la escena comercial?
En ocasiones es bueno que un álbum sea continuista, que explore el mismo territorio sonoro, estético y conceptual que el precedente del mismo autor, y este es uno de esos casos. Laurent De Wilde y Otisto 23 volvieron a reunirse en un estudio tras el excelente y estimulante PC Pieces (Nocturne, 2007) y ambos lo hicieron al frente de sus respectivos instrumentos: el piano y el ordenador. El procedimiento adoptado en Fly también fue el mismo, de modo que el primero interpreta el piano ―sobre todo las teclas, pero también cualquier otro elemento del instrumento susceptible de generar sonido―, el segundo procesa el sonido en el ordenador ―lo samplea, transforma, retuerce…―, y entre uno y otro se establece un creativo diálogo. El atractivo de la idea consiste justamente en plantear un inusual diálogo entre un instrumento tradicional, el piano, y un ordenador, dado que en manos de Otisto 23 adquiere la función de instrumento, sólo que de manera no tradicional. El ejercicio se basa, sobre todo, en la improvisación, en la interacción entre acústica y electrónica, en una íntima fusión de ambos lenguajes cuyo éxito último es crear un tercer lenguaje fruto de la unión de ambos o, al menos, debilitar sus fronteras.
Fly es una continuación de PC Pieces, una obra que comienza donde llegó la experimentación del primer encuentro. Ahora bien, aunque no veo que tenga más de evolución que de repetición, sí se aprecia una clara voluntad de ir más allá, de seguir exprimiendo la interacción. Esta segunda colaboración tiene mucho de asentamiento de una idea y la principal diferencia respecto a la primera es la confianza y entendimiento que dan años de periódicas actuaciones. Los elementos acústicos y electrónicos están aquí mejor integrados, se complementan unos a otros. La complicidad entre Laurent De Wilde y Otisto 23 es mayor aquí. Ahora bien, matices aparte, el dúo no exploró nuevos territorios sonoros, aunque en vista de que este nuevo encuentro es igualmente interesante, dudo que eso deba interpretarse como una carencia. Sí, no repite el efecto sorpresa de PC Pieces, pero tampoco creo que un melómano en busca de música aventurada eche de menos eso. Por otra parte, y aunque esto último sea anecdótico, este álbum pasará a la posteridad por convertir en materia creativa una invasión de moscas al estudio. No, no es una broma, podréis encontrar información al respecto en la red sin mayor dificultad.
Donna Wilson es una artista escocesa responsable de la exitosa firma homónima. Hace unos meses le dedicamos un post en el que os mostramos algunos de los más atractrivos artículos de su catálogo. Esta vez, en cambio, nos centramos en su faceta más artística, la mostrada, por ejemplo, en la exposición que protagonizó en Noviembre del 2011, en el Yorkshire Sculpture Park, titulada Endangered Species. Una curiosa exposición para la que creó un encantador bosque enteramente tejido, junto con algunos de sus característicos y coloridos diseños.
Terminamos con un vídeo que documenta la exposición y en el que la autora cuenta su trayectoria profesional y habla sobre su obra.
Toni Buckby es una artista instalada en Sheffield, Reino Unido, especializada en materiales textiles domésticos. El ganchillo, el bordado y el patchwork son tres de las técnicas que emplea regularmente. No obstante, la característica principal de su trabajo es su amor por la animación, a la que recurre para dar vida a sus creaciones. Una de las más interesantes es la que realizó para el videoclip de Why you so cold?, del grupo Wet Nuns, creada a partir de motivos bordados.
Wooly Worms es una (semi-improvisada) animación realizada en colaboración con Katie Rowlston y Alicia Gledhill.
La tercera y útima animación es la menos atractiva, pero la incluimos porque quizá agrade a los que aprecian el ‘yarnbombing’.
Crowns & Owls, compañía audiovisual instalada en Leeds, recibió un encargo para la producción de un vídeo promocional sobre John Smedley, una de las empresas más longevas de Gran Bretaña, fundada en 1784. Decidieron entonces documentar el proceso de producción de un jersey en la fábrica de la compañía. El resultado, además de ser visualmente muy atractivo, es especialmente interesante por el empleo de los ruidos de la fábrica como patrón rítmico del vídeo. Una vez visto el anuncio, merece la pena reproducirlo de nuevo y escucharlo con los ojos cerrados, porque musicalmente la combinación de instrumentos y sonidos industriales está muy lograda. Nos ha recordado a las creaciones de Matthew Herbert y al número musical que transcurre en la fábrica de la banda sonora de Dancer In The Dark.