Esta es la historia de una chica, la autora del blog Verbal Vomit, que decidió dedicar una de las noches que pasó sola en su piso a tejer. Bajó a la tienda, compró un par de madejas y trató de tejer una bufanda. Sin embargo, durante los días anteriores había olvidado cómo comenzarla, de modo que antes de darse cuenta tenía el ovillo hecho un lío:
“Cómo puedo esto ocurrir siguiera”. Durante las dos horas siguientes estuvo tratando de deshacerlo:
“¿Sí?, ¿sí?, ¿sigues enredada?, ¿eso es lo que vas a hacer? De acuerdo, genial. Te odio, lana. ¡Odio la oveja de la que fuiste esquilada! Odio la madre de esa oveja. Odio cada cosa de… ¡Ah!, ¿porquéestoyhaciendoestotodavía?”. Paró nada más recordar que había comprado dos madejas. Tras unos intentos, recordó cómo iniciar la bufanda.
Tras unas horas tejiendo la bufanda, se dio cuenta de que estaba sola en su cama, un viernes por la noche…
Escuchando canciones. (Canción: “¿Oyes a la gente cantar?”)
(Canción: “Cantando una canción de personas enfadadas”). Estaba a pocos tapetes de convertirme en una loca mujer con gatos.
(Canción: “Es la música de gente que…”)
(Canción: “no volverá a ser esclava de nuevo”)
(Canción: “cuando el latido de tu corazón”)
(Canción: “imita el latido de los tambores”)
“Qué…”
“¡Oh!” (canción: “qué te ocurre, Cosette”)
(Canción: “Has estado demasiado tiempo sola”)
“Tengo que salir de casa”.
Así acaba la historia de Verbal Vomit. Confesad: ¿quién no le ha hablado alguna vez a una madeja? ¿Quién no se ha sentido solo mientras tejía? Dejadnos vuestro comentario para que compartamos penas.
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Divertidas bolsas para tejedores II.
































jajajajaja buenisimo,yo tambien me he peleado con la madeja muchas veces,
jajaja me ha encantado! Espero que por lo menos no se le hayan quitado las ganas de volver a intentarlo :)
Bueno, yo he insultado y maldecido a numerosas madejas y labores a lo largo de mi vida tejeril. Pero también te digo una cosa y esto lo he pensado muchas veces: me gustan los gatos, me gusta estar sola y me encanta tejer, así que si alguna vez vuelvo a estar soltera te prometo que no me importaría convertirme en la loca señora de los gatos.
Cuando tejo no me da tiempo a pensar si estoy sola o no, es más, prefiero estar sola para tejer y disfrutar tejiendo… y para no confundirme al contar los puntos… jajaja. No entiendo a la chica de la historia, no soy de gatos, pero tejer es lo mejor que existe, sóla o en compañía.
Genial el post jajajja la verdad que lo de mantener discusiones con las lanas y sus nudos es algo muy común en mi caso, aunque creo que los hago inconcientemente por el gusto de deshacer el enrredo!
Muy bueno el post. La verdad que en más de una ocasión he pillado algún que otro mosqueo con alguna lana “traviesa”… Pero tejer me encanta, sola o acompañada, da igual, además no hay nada como tejer disfrutando a la vez de un buen Té ;)
Besos y Feliz Año Nuevo!!!